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Prometeo (Tercera entrega)

Prometeo (Tercera entrega)

...Pero no paró allí la cruel venganza de Zeus, que urdió un malvado plan para los hombres. Ordenó a Hefesto, dios experto en las artes, modelar de arcilla una figura semejante a la de un hombre, una figura de mujer, después el propio Zeus con su divino soplo le insufló vida. Atenea le dio su hermoso ceñidor y la engalanó. Las Gracias la adornaron con la belleza, colgando collares de su delicado cuello, y las Horas trenzaron para ella una corona de flores. Por último, Hermes puso engaños en su pecho, palabras seductoras en su boca y la proveyó de un carácter voluble. Llamaron a ésta, la primera mujer, Pandora, al haber recibido dones de todos los dioses.

   Después Pandora fue conducida por Hermes a casa de Prometeo, donde el hermano de éste, Epimeteo,[1] a pesar de haber sido advertido por Prometeo de que no aceptase ningún regalo de los dioses, la acogió y la hizo su esposa.

    En la casa de Epimeteo se guardaba desde tiempos remotos una caja, que jamás se había abierto y que jamás debía ser abierta. Epimeteo ordenó a Pandora que no abriese nunca la caja, pero un día en que el ingenuo titán no estaba en casa, Pandora, que no podía contener su curiosidad, se acercó al lugar donde estaba guardada la caja y sin poder resistir la tentación, tras mirarla de reojo durante mucho tiempo, la abrió presta. De repente salieron de ella los grandes males: el odio, la tristeza, la envidia, la maldad, la maledicencia, la guerra, etc., que rápidamente se extendieron por la tierra. Asustada Pandora cerró la tapa, a tiempo de contener la huida de la esperanza, que fue lo único que quedó dentro de la caja.

   Se cuenta que mucho tiempo después el héroe Hércules, que se dirigía en uno de sus trabajos al jardín de las Hespérides, pasó por el monte Cáucaso y con una flecha derribó al águila de Zeus, que había estado picoteando hasta entonces el hígado de Prometeo, liberando a éste, que a cambio le reveló el modo de conseguir las manzanas del jardín de las Hespérides.



[1] Epimeteo significa “el que ve con retardo”.

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9 comentarios

Rosa -

Ahora es el momento de revisar a las mujeres fuertes, desde la mitología griega hasta la actualidad. En la exposición "Heroínas", que recomiendo vivamente, encontramos a Circe, Ifigenia, Safo, Atalanta, bacantes, amazonas, atléticas espartanas... Hasta el 5 de junio en la Fundación Caja Madrid y el Museo Thyssen-Bornemisza.

Magistra -

La próxima será Medea. Terrible, pero poderosa y apasionada, conmovedora.

Sara Medina -

sí,sí...! háblanos de aquello bueno que se pudiera decir de las mujeres, que siempre eramos las malas y las que no sabíamos hacer nada...
:)
Hasta mañanaaa!

sandra -

Queremos a Medea!!!
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Magistra -

Bueno, debo reparalo por tanto. El próximo mito hablará de las mujeres fuertes, de las que ayudaron a realizar las más grandes aventuras, de las que se arrojaron a la muerte por amor, de las que disputaron veloces carreras con los hombres, de las que hechizaron a los viajeros con su magia o su dulzura. Esas mujeres fatales del mito a través de las que los poetas pudieron hablar sin trabas del sentimiento: Medea, Ariadna, Circe, Nausícaa, Dido, Atalanta,...

Rosa -

Sí que estamos buenos con la carga que pesa sobre Pandora y por extensión sobre la "raza de las mujeres" de la que ella es madre. Está claro que Zeus quería llevar a la perdición al género humano, y Pandora es sólo la portadora de la desgracia. Atenea y Hefesto la hacen bella, pero entre sus "regalos de boda" lleva dentro su olla (no en su caja, que es una mala traducción de la palabra) males y enfermedades. ¿Qué regalo es ése? Y acusarla de ser curiosa, ¿es malo? ¿No es la curiosidad el origen de la filosofía y de la ciencia?
Reivindiquemos a Pandora. El bobo fue en todo caso Epimeteo.

sandra paz -

La que montó Pandora... Siempre nos quedará la esperanza!

Magistra -

Hola Sara. La mitología griega es de gran belleza, en sus imágenes, en su originalidad, en la sorprendente explicación que da a las cosas,...
Nos vemos.

Sara Medina -

no se por qué, pero esta historia me encanta! gracias, Magistra! :)
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